miércoles, 13 de enero de 2010

Primer semestre

Todo comenzó aquel 6 de julio de 2009; recuerdo que fue un día absolutamente soleado, llegué a la hora justa, yo lucía una camiseta morada de Jef, un jean oscuro y unos tenis blancos. Reconozco la ansiedad e inmadurez con la que al entrar a la facultad de medicina en mi primer día, preguntaba donde carajos quedaba el auditorio, mientras la mirada perturbadora de los de semestres más avanzados me cubría.
Sentado en las frívolas butacas de la Universidad sucedieron los rituales propios del primer día de clase: la presentacion del decano, de los coordinares de la facultad, de las normatividades y bla, bla ,bla...sin embargo, lo reconozco mi corazón latía fuertemente porque aquél día, aquel 6 de julio empezaba a delinear el rumbo de mi vida, empezaba a cumplir mi sueño luego de tanto luchar, de tanto insistir. Bajo los efectos narcóticos de dicha felicidad y aún mientras se dirigía aquel decano soberbio montado en ese atril inspirando esa lucidez verbal de persona solemne por mi mente pasaban recuerdos fugaces de momentos especiales que me marcaron y tambien pensaba en que a partir de aquel día mi vida iba de un modo u otro a cambiar. la primera semana fue la inducción, la segunda de nivelación con temas de química. sucedió entonces que en el primer parcial, me fue como a los perros, pero la verdad fue lo que mejor me ocurrió ya que a partir de ahí me di cuenta de que tenía que esutiar más y de una mejor forma. el semestre transcurría y mis pensamientos solo estaban fijos en la siempre pertrbadora ma teria de Biología I. Al final, y luego de mucha angustia pasé la meteria raspada, y aunque no fué mi mayor orgullo del semestre sirvió para entender que la universidad es otro mundo que corre a un ritmo muy veloz y que es necesario estar a dicho ritmo.
Y para rematar semestre con mis amigos, nos embriagamos en la mocha y al siguiente día llegó la hora de la finca en "la casa en el aire" en Barbosa; se pasó muy bueno, recuerdo que dormí poco y muy mal porque estaba demasiado insolado, no tomé licor, mis amigos sí, tomaron tequila y pues la verdad en aquella finca entendí que unos de los mayores placeres de la vida era estar acompañados de los amigos verdaderos.

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